ASFIXIA

La asfixia ocurre cuando se bloquean las vías respiratorias a la altura de la farige o de la tráque. Es una situación que requiere tratamiento urgente para prevenir la inconsciencia o la muerte. La asfixia, enfermedades cardiacas u otras causas pueden hacer que se suspendan las funciones cardiacas y respiratorias. Es imperativo restaurar de inmediato la respiración y la circulación de la sangre para salvar la vida de la persona.

Cómo identificar y despejar las vías respiratorias obtruidas
La asfixia es frecuentemente el resultado de alimentos masticados deficientemente que se alojan en la faringe o la tráquea. Lo más común es que se trate de alimentos sólidos, como la carne.
Es común que la persona con asfixia estuviese habalando al mismo tiempo que masticaba un bocado de carne. Los dientes postizos o implantes también pueden generar este problema al obtaculizar las sensaciones que producen los alimentos en la boca al masticarlos. Los bocados no pueden masticarse tan eficazmente con los dientes postizos o implantes como con los naturales, ya que ejercen menor presión sobre ellos.
La sensación de asfixia se acompaña de pánico. Es habitual que la víctima muestre una expresión facial de miedo o terror. Al principio, es factible que el color de la cara le cambie a morado, los ojos se tornen saltones y respire con dificultad.
Si algo de alimento se va chueco, usualmente el reflejo de la tos resuelve el problema. De hecho, no hay asfixia cuando la persona puede toser sin dificultad, el color de su piel se aprecia normal y es posible el habla. Es probable al tornarse la piel azulosa y convertirse la tos en un jadeo.
En caso de duda, es conveniente preguntar si puede hablar o no. La tráquea no está obstruida por completo y el oxígeno llega a los pulmones si es capaz de hablar. Un individuo que se está asfixiando se lleva las manos al cuello, con los dedos extendidos. Toda persona que adopte esta actitud requiere tratamiento urgente y por ningún motivo debe quedarse sola y sin atención.

La maniobra de Heimlich

La maniobra de Heimlich es el mejor método conocido para extraer objetos de las vías respiratorias de personas que se están asfixiando. Puede usarla en usted mismo o en alguien más. Ésta es su secuencia:

1.- Párece detrás de la víctima y rodéele la cintura con los brazos. Incline un poco el tórax de la persona hacia adelante.
2.- Forme el puño con una mano y colóquela entre el ombligo y las costillas.
3.- Sujete el puño con la otra mano y presione el abdomen con un movimiento ascendente y rápido. Repita esta acción hasta que el objeto sea expulsado de las vías respiratorias.
Si realiza esta maniobra en usted mismo, coloque el puño entre el ombligo y las costillas. Sujételo con la otra mano y presione el abdomen en dirección ascendente hasta que el objeto sea expelido, o inclínese sobre el respando de una silla para producir el mismo efecto.